La mujer ergonómetrica
Tenorio seguía en la búsqueda y no la hallaba. No sospechaba siquiera que ella también lo intuía, y lejos de desesperarse o perder las ganas de encontrarla, él no paraba de luchar contra un mar de tentaciones que lo llevaban a encallar en nuevos cuerpos femeninos.
Su mujer ergonómetrica, cual Penélope, lo esperaba ansiosa e ignorante de ésta búsqueda, de estas ansias que lo envolvían una y otra vez.
Se habían cruzado muchas veces pero no podían verse, sus manos se habían posado en el mismo picaporte, habían acariciado el mismo botón de ascensor, sus palabras habían repicado en los oídos del mismo vendedor de diarios y una y otra vez…el destino los empujaba a estrellarse.
Creado: 7 Abril, 2008 bajo General.
Comentarios: ninguno
Escribe un comentario