ADIOS, PARISINA DE OJOS VERDES…

Recuérdame mañana. Mírame bajando las escaleras al centro del mundo y sopla en mi oído de gato rosado.Devoraré mesiánicos atardeceres en una ciudad que no tengo en los piesy arcaico, del color cetrino del castaño, mi piel selvática se ahogará con tus nervios parisinos. Esta vez es tu voz la que hablay me muestra el dibujo nunca detenido. Máculas fantásticas, ojos caramelo de Amazonas,veloces huesos de tinta,inhumanas cabelleras de cereza. Recuérdame mañana,trino del ocaso, porque me vuelvo sueños y fantasías mientras vivo en la constancia de tus vocesy la ausenciade la que en verdad suena. Tus ojos lamerán lluvia de silencioen una mandrágora de lucesllamada Francia,las putas te cogerán las baletasy un poeta de hirviente viperinaaclarará tus arreboles confundidos. Clarinetes parpadeadosque tu mirada sopla con música del cuerpome miran esta noche tristeen que me despidosin despedirme. Ojalá este poema no se atore en tus maletas ni vuele en tu espaldaigual que un tatuaje de felinos hirvientes,tampoco quiero que te manchecon el salitrado zumo de su núcleoni que te persiga desperadoen tus cavernas rapunceles. Simplemente imagina mi mejilla junto a la tuyaen un puerto de letras y anémonas de pecas.Te abrazaría para no soltarte nunca.Y te diría adiós Laurantina,adiós.Mi amor te seguirá en tu rastro de danzatoria gitanillay el piano que tengo metido en el cuello,nota a nota,concertará violines y tamboresmientras tu piel se entrega a la tierradel pintor y el vid carmíneo.Adios, boreal mujer que sueñas sin soñarme. No olvidesleer al aireestas palabras sobre el Sena. 

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